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Julio
2012

Verano: conservación de los alimentos

Con la llegada del verano y del calor, los alimentos se deterioran más rápidamente y están más sometidos a posibles alteraciones y proliferaciones de microorganismos, que hacen que las intoxicaciones sean relativamente más frecuentes que en otra época del año.

Tomar medidas higiénicas durante la compra, el transporte y la manipulación de los alimentos, así como llevar a cabo una buena conservación, evita posibles intoxicaciones gastrointestinales.

En el momento de hacer la compra, observar el estado de los alimentos sorteará futuras sorpresas. Comprobar que la fruta no tenga moho y que no esté excesivamente madura, que la carne y el pescado fresco tengan un buen color y olor, nos dará pistas de su estado.

En cuanto a los productos envasados, es importante guiarse por las fechas de consumo preferente y la caducidad marcada, y si se trata de un producto congelado, intentar cogerlo al final de la compra, para evitar que hasta que llegue al congelador o la nevera de casa no se rompa la cadena de frío.

En el momento de la manipulación, es aconsejable tener las manos limpias, así como limpiar los propios alimentos (la fruta, las hortalizas...) para eliminar posibles pesticidas y plaguicidas. Por ejemplo, los alimentos del huerto como la lechuga para las ensaladas, se pueden limpiar con unas gotas de lejía alimenticia y de este modo asegurar la eliminación de posibles microorganismos.

También es importante limpiar los utensilios con los que se manipulan los alimentos antes y durante su preparación. Si por ejemplo, se está cortando la carne, no hacer servir el mismo cuchillo para cortar el pescado evitará la llamada "contaminación cruzada"; traspasar posibles microorganismos entre diferentes alimentos.

Sobretodo en verano es importante mantener los alimentos en la nevera y no dejarlos a temperatura ambiente. El calor aumenta la proliferación de microorganismos.

Evitar que la nevera no esté mucho tiempo abierta, a parte de contribuir en el ahorro energético, evitará alteraciones en los productos.

Una manera eficaz de preservar los alimentos es envasarlos al vació. Dependiendo del alimento, se introduce en una bolsa de plástico o en un recipiente de vidrio y se le extrae el oxígeno. De esta manera, se consigue relentecer su oxidación y alargar su vida. Una vez envasado al vacío, opcionalmente, el producto puede ser congelado para mantener durante más tiempo sus propiedades.

La congelación hace que el agua del alimento se solidifique y frene los procesos microbiológicos y enzimáticos que alteran su vida útil. Una correcta congelación y descongelación final de los productos, influenciará en su sabor, su textura y definitivamente en su calidad final.

Siempre que sea posible, intentar que la descongelación del producto sea en el frigorífico y no directamente a temperatura ambiente. También es posible descongelar el producto en el microondas o introduciendo el alimento en una bolsa de plástico y sumergirla en agua caliente (renovándola cada 30 minutos).

Otra manera de conservar los alimentos es a través de los famosos "tuppers". Estos recipientes de plástico hermético son muy útiles para guardar excesos de comida o transportarlos en trayectos cortos. los tuppers protegen y evitan la mezcla de olores entre comidas en el interior del frigorífico. Si no disponemos de tuppers, podemos utilizar film o papel de aluminio.

Todas estas medidas y consejos ayudaran a conservar los productos en buen estado, especialmente en verano.

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